Terror en el subte

Estación de subte Río de Janeiro de la línea A, martes, 20.28. Ya pasó el fragor de la jornada laboral y el horario pico. Nadie en los andenes, sólo están los boleteros, que creen que si miran el reloj con la fijación con la que lo hacen las agujas marcarán más rápido la hora de salida, y yo, que miro tan fijo el túnel con la ilusión de que el tren se aparezca delante de mí para llegar a tiempo al fútbol de los martes. Camino por la línea amarilla como quien juega a caminar por la cornisa. El viento corre por el túnel oscuro y llega acompañado de una presencia femenina. Poco menos de 30, su edad, supongo. Tapado negro por debajo de las rodillas; manos en los bolsillos; pelo castaño, largo hasta la cintura y ondulado; y unos ojos tan grandes y redondos que parecían a punto de explotar. Me doy cuenta enseguida que ya no estoy solo en el andén: somos tres. ¿Cómo? La joven habla, pero no sé con quién. Camina de un lado al otro. Se ríe y sigue hablando. Me mira y baja la cabeza. Sigue caminando. Vuelve a hablar. Es una charla fluida. Por un momento pienso que se dirige a mí, pero no. Ya no me gusta la situación. Y el tren que no llega. Intento alejarme, pero su voz me persigue. Empiezo a temer lo peor: hoy no llego al fútbol. Me va a apuñalar con el cuchillo que (sospecho) lleva en el bolsillo o me va a empujar a las vías cuando llegue el tren, pienso. Son las 20.33 y tengo la sensación que llevo toda una vida en ese lugar. A lo lejos veo una luz que se acerca. ¿Ya estaré muerto y en el famoso túnel del que tanto habló Víctor Sueiro (RIP)? No. Es el tren que vino para salvarme. Doy un paso atrás y espero que la chica con su acompañante suban. Yo también abordo, un vagón más atrás. Volví a vivir: hoy hay fútbol.
Puede ser lindo el subte sin la aglomeración de cada día, pero yo lo prefiero lleno y con gente que no hable sola. Descubrí que les temo.

5 comentarios:

AYE dijo...

Yo les temo un poco más a los que pelean a borrachos al grito de: "¿A mí me dijiste cagón?". O incluso al borracho. Pero bueno, cada uno tiene sus miedos, no?

Besos!

marce / lechu dijo...

Quizás la gente que hable sola es porque se volvió loca de tanto viajar en subte, en hora pico, lleno de gente.

abrazo

Bellis Causa dijo...

Eso es por Caballito, ¿no? Che, ¿Seguro quem la mina no tenía uno de esos celulares que se conectan a los oidos y uno casi habla por los auriculares?

Muy buen texto, las sesanciones estan muy bien descriptas, a pesar de que mucho no me atrae el fulbito.

Juliet dijo...

Jajaja! Muy muy bueno!
Me atrapó! Amo leer..y escribís muy bien! Te felicito!
Un beso grandee!

PABLO U dijo...

Yo tengo miedo de que me roben los órganos.

Saludos!