Pero lo importante acá no es la falta de sueño ni los vecinos, que me olvidé de aclarar que son rastafaris. El hecho es que me decidí a tener un blog, por segunda vez. Mi experiencia anterior -breve, por cierto- fue en el 2006, durante el Mundial de Alemania. No sé qué me pasó aquella vez, me agarró un ataque de inspiración, me creí escritor y el blog duró lo que un suspiro. Si alguien está intersado, sigue abierto. Es cofredehistorias. Qué nombre pelotudo. Es increíble cómo el paso de los años cambia la perspectiva de las cosas. En ese momento me pareció un nombre genial. El que elegí ahora, leemebien, es correcto. Corto, simple y fácil de recordar. En unos años -si logro tener consistencia en esto de ser blogger- no creo que tenga la misma visión. Por las dudas, también registré otro nombre, aquisecomentaque. No creo que lo use, se me ocurrió y listo. Si alguien lo quiere, está a la venta.
¿Por qué insisto con tener un blog? Ni idea. Hace tiempo que me da vueltas en la cabeza armar algo, pero no me pude definir. Creo que me terminé de decidir porque dos compañeros de trabajo, Ayelén (tequeriadecir) y Marcelito (elfutbolesunaexcusa), tienen sus blogs y acaban de crear otro sobre Gabriel Ziblat, redactor de política. Hay una verdad, yo estoy a años luz de tener su creatividad y su nivel literario. Si muero en el intento, no habrá lugar a reproches.
Sobre el contenido que de esta nueva versión, no lo sé. Vida cotidiana, deportes, tecnología y otras yerbas que me parezcan interesantes seguramente llenarán este espacio. Tal vez me ayude a ser mejor periodista. Tal vez sirva para exteriorizar ideas, sentimientos o sensaciones, cual diario íntimo -sonó muy gay eso-


Me voy. Los vecinos siguen de fiesta.
1 comentario:
Siempre lo pensé, qué nombre pelotudo.
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